La industria protesta por los precios de la electricidad

Miguel Valverde

EXPANSIÓN

Las elecciones son un momento propicio para intentar influir en los partidos políticos. Confemetal, que es la patronal industrial más importante de España y está integrada en la CEOE, está ejerciendo como grupo de presión para intentar conseguir algunas de las reivindicaciones del sector. La organización que preside Antonio Garamendi, también presidente de Cepyme y vicepresidente de CEOE, representa el 70% de las 300.000 empresas del metal, con cerca de un millón de trabajadores en sectores como la construcción naval, las compañías eléctricas y electrónicas, la industria auxiliar del automóvil, la máquina herramienta o la fundición, entre otras muchas actividades.

En este contexto es en el que Confemetal ha enviado un documento a todos los partidos políticos, titulado Sin industria no hay futuro. Dicho sea de paso, las reivindicaciones de los empresarios de la industria es una demostración más de que la culpa de que el empleo no crezca con fuerza en España no la tiene sólo la legislación laboral. Como demuestran los industriales, para fortalecer el crecimiento económico hacen falta más reformas, que afectan directamente a diversos sectores empresariales, la política energética, fiscal, de investigación, infraestructuras o medioambiental, entre otras cuestiones.

En su documento, Confemetal pide una rebaja de los precios de la energía para la industria. El consumo del sector representa aproximadamente la cuarta parte de la demanda energética final. Y, sin embargo, "supone uno de los costes de producción más relevantes para la industria. En algunos casos, incluso por encima de los costes laborales", dice Confemetal, que incide en la competitividad de las empresas: "Los precios de la electricidad industrial en España, que se encuentran en los más elevados de la Unión Europea, están definiciendo una situación insostenible a medio plazo". Incluso, con incrementos adicionales de costes "que derivan en deslocalizaciones, desinterés de los inversores y pérdida de tejido industrial". Un paso importante para las empresas y las familias sería que, de una vez, la factura dejara de soportar costes políticos. En una familia, en torno al 50% de la factura se debe a razones ajenas al unos del hogar. O, cómo dice Juan Pablo Lázaro, presidente de CEIM, la patronal madrileña: "¿Por qué razón empresas de alto contenido tecnológico o de otros sectores tienen que soportar los costes del carbón?" ¿Y las familias?

Otra reforma pendiente desde la reconversión industrial es facilitar el acceso de las empresas a la financiación. "Es clave cuando la actividad se encuentra con los problemas de escasa disponibilidad y alto coste del crédito". Igualmente, la morosidad "resulta un problema que se agrava y resulta acuciante y fundamental poder atajar", porque afecta principalmente a las pequeñas  medianas empresas. Y lo curioso no es sólo que las administraciones sean morosas, sino lo que es más grave, las grandes compañías. Pocas veces las organizaciones empresariales se atreven a señalar que los obstáculos que pone la banca para conceder créditos o la morosidad de las grandes compañías están detrás de los problemas que tienen las empresas para seguir adelante. Hay miedo a los grupos de presión.. Es preferible culpar de todo al mercado de trabajo.

Hay otras muchas reclamaciones de la industria de CEOE a los partidos políticos, pero lo importante también es que el documento denuncia que, en definitivida, la legislatura ha transcurrido sin que se haya producido un giro radical en el cambio del modelo productivo, a pesar de lo pregonado por el Gobierno. Desde la década de los años 70 del siglo XX, la industria ha retrocedido en relación al PIB desde el 34% al 16%. El sector servicios representa el 76%; el 5%, la construcción, y el 3%, la agricultura. Lo curioso es que, en lugar de señalar a las empresas como responsables en parte de la reducción del tejido industrial, Confemetal apunta a "España" como la culpable del traslado de una parte de la producción a países "Más competitivos en costes".

Bien está que los empresarios demanden ayuda a las administraciones. Por lo menos que no entorpezcan su labor ni creen costes adicionales para soportar el crecimiento desmesurado de la burocracia, del número de funcionarios y de la clase política. Sin embargo, Confemetal, como todas las organizaciones patronales, deben predicar también que el objetivo de conseguir que la industria crezca hasta suponer un 20% del PIB en 2020, que además es un plan de la Unión Europea, es también gran responsabilidad de los empresarios.

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