Mucha vida junto a las Postrimerías del rey santo

Méritos. El alcalde Espadas presidió la entrega de premios Fernando III de la Fundación CEU a Moreno Andrade, Luis Navarro, Persán, el Círculo Mercantil y la Fuerza Terrestre

Aquel 20-N de 1975, Juan Gómez de Salazar estaba a sus 18 años en la Academia Militar de Zaragoza; José Moya Sanabria, en cuarto de Económicas; Práxedes Sánchez Vicente, en séptimo de EGB; Antonio Moreno Andrade, en la Escuela Judicial de Madrid; y Luis Navarro García ya ejercía el magisterio con su cátedra de Historia de América.

Pero era otro el día de noviembre que ayer cinceló la trayectoria de estos cinco hombres, galardonados con los Premios de Excelencia Fernando III de la Fundación San Pablo CEU. El acto tuvo lugar en el Real Alcázar, el mismo palacio donde el 30 de mayo de 1252 murió el rey que el 23 de noviembre de 1248 recibió las llaves de la ciudad; en un salón donde destaca el cuadro de las Postrimerías, el rey moribundo pintado por Virgilio Mattoni.

Sin papeles, como los buenos oradores, el alcalde Juan Espadas glosó los méritos de los cinco y se sintió orgulloso de tenerlos en la ciudad como modelos a seguir. Premiados por reunir las virtudes de "esfuerzo, perseverancia y sacrificio" que según Juan Carlos Hernández Buades, presidente de la Fundación San Pablo CEU, marcaron la trayectoria personal del monarca cuyo epitafio ordenó escribir su hijo Alfonso en cuatro idiomas.

Un rey-soldado, como los que tiene a sus órdenes Juan Gómez de Salazar, teniente general de la Fuerza Terrestre, receptor del premio a la innovación educativa, con muestras como la cátedra General Castaños o las investigaciones en la Antártida. Un soldado al servicio de un rey del siglo XXI, un militar que dijo que hoy las fronteras "no se defienden en los Pirineos o en el estrecho de Gibraltar, sino donde peligran los intereses de España y de nuestros aliados".

Un rey jurista que, en el perfil que trazó Antonio Moreno Andrade, hizo una labor inconmensurable para adaptar las quinientas leyes de los doce tomos del Código de Recesvinto, el respeto a la ley y a la norma como directriz fundamental, ese axioma del que algunos han hecho omisión.

Escribió Claudio Sánchez Albornoz que si los árabes no hubieran conquistado España, España no habría capitaneado la gesta americana. "Esta ciudad si algo es es una ciudad con vocación americana", dijo Juan Espadas para añadir que Sevilla tiene una "asignatura pendiente con nuestros americanistas". Como con Luis Navarro García, que citó como cimientos de su trayectoria la Universidad Hispalense, el Archivo de Indias y la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de la calle Alfonso XII.

Moreno Andrade fue pregonero el año de la Expo 92 y habló en nombre de todos los premiados junto al cuadro de Gonzalo Bilbao que recoge la inauguración de la Exposición de 1929. José Moya Sanabria recibió el premio a la empresa innovadora. Persán es de 1940. Casi ocho décadas después, da trabajo a ochocientas personas y es líder nacional en suavizantes y detergentes. Limpia y da esplendor, como la consigna de la Academia. El empresario dedicó el premio a su hermana Margarita, que dio clases de Matemáticas en el CEU.

Junto a la cárcel donde Cervantes escribió el Quijote tiene su sede social el Círculo Mercantil e Industrial. Nació en 1868, el año de la Gloriosa, pero se le reconoce por su excelencia deportiva. Con siglo y medio de historia, como pronto recordará la portada de Feria de César Ramírez, en 1970 comenzó a promocionar el deporte. 17 disciplinas de las que han salido, sobre todo en aguas del Guadalquivir, campeones mundiales y preseleccionados para Tokio 2020.

El Salón del Almirante se quedó pequeño para acoger a amigos, familiares y personalidades. Juan Espadas se ausentó de la copa posterior, porque tenía una doble cita con la directiva del Liverpool -en el Alcázar se fotografió con la delantera stuka de la innovación y el emprendimiento- y con el alcalde de Catania.

Los premiados fueron elegidos por un jurado formado por Francisco Robles, Adolfo González, Beatriz Hoster Cabo, Julio Álvarez de Toledo y Enrique Belloso en nombre de la Fundación CEU.

Diario de Sevilla

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